Literal

Que me miren,

me es indiferente.

Que me mires tú,

es literalmente diferente

y a la vez sugerente,

sin dejarme obviamente

literalmente indiferente.

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Una mujer en el mundo

Hola amig@s, hace un par de semanas publiqué Epístola de una mujer en el mundo. Se trata de una carta dedicada al mundo con reflexiones acerca de la mujer y el mundo que la rodea.

A lo largo de las páginas, aparecen grandes pensadores y personajes célebres que han contribuido considerablemente a dar forma nuestro concepto de la vida. Reconozco que no están todos, pero ése, será otro tema.

Espero que disfrutéis con él, y además, con la cierta ironía que guarda en algún que otro rincón, sonriais.

También lo encontraréis en versión Kindle.

Saludos

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Poética licencia

“En el libro «Amar»,

descubro tu mar emocional.

Mensaje encriptado

que viene de algún lugar,

y me lleva hasta la eternidad,

derritiendo mi Antártida,

con tan solo profundizar,

trazando metáforas

sobre mi piel existencial.

Tú, tan poético firmamento,

yo, tan intenso sentimiento.

Tú, tan poéticamente hablando,

yo, tan incorrectamente pensando…

Me tomo la poética licencia,

de poderte poetizar”.

Anabel ®©

Rompiendo cadenas

“Oír, ver y callar…

Femenina pero no feminista, pues es determinista”.

¿Donde quedó mi libertad?

Entre tanta basura rebusco y la vuelvo a encontrar rompiendo cadenas de mediocridad.

En un lapsus de prioridad, insto los trozos rotos y me vuelvo a levantar construyendo mi libertad.

Anabel ®©

¡Gracias! 8M

El 2018 se ha atrevido a cambiar la historia. Caminó, acompañó y gritó, al lado de todas y cada una de ellas.

Ha sido una huelga histórica sin precedentes, superando todas las expectativas. Un antes y un después. Una emoción que ha visto el principio de un cambio. Un sueño cumplido en las calles, que ahora espera el compromiso unánime por parte de los políticos.

La mujer no debe ser politizada, pero está bajo las reglas políticas, por ese mismo motivo, tiene derecho a pensar y a opinar. A ser igual que los demás, a vivir en una sociedad de iguales. Si su voto es respetable, también lo es su opinión, su trabajo y su vida. Además, por todas las que ya no están, el machismo se debe erradicar. Sólo por ellas, ya tienen una buena razón para cambiar el sistema, porque:

“El machismo, es terrorismo”.

El Día Internacional de la Mujer Trabajadora, debería ser un día festivo.

¿No se han dado cuenta, de que hasta este día tiene la mujer que trabajar?.

¿ Y si quiere celebrarlo la descuentan de su nómina?.

¿Porqué?

Les daré la respuesta: para algunos, es un día más…

Me siento orgullosa como mujer, de todos los hombres que brindaron su apoyo a la huelga, que no le tienen miedo a la igualdad, y la ven tan necesaria como la vida misma.

El día 8 de Marzo de 2018 se convirtió en un día histórico para el país y conseguimos ser noticia en el resto del mundo. Esperamos y deseamos que a partir de ahora, se convierta en un día festivo, en el que se pueda celebrar:

«Igualdad salarial y laboral».

Sólo queda agradecer a todos los que hicieron posible este gran día.

¡Gracias!

Anabel ®©

Les dejo un documental homenaje, realizado por Público.

«I Can’t Keep Quiet»

En motivo del día 8 de Marzo, Día de la Mujer trabajadora y su controvertida huelga (para algunos), por llevar inscrito la palabra FEMINISMO, se pueden encontrar en los medios de comunicación, opiniones para todos los gustos.

El que me conoce y sabe de mi historia, es conocedor de mi posición sobre éste tema. Me considero feminista por sentir, entender y opinar (dicho sea de paso), que el mundo tiene una deuda pendiente con la mujer. Una sociedad de «iguales», es una sociedad avanzada, producto de una limpieza mental donde la Unión hace la fuerza, y es justo y necesario, eliminar barreras, estereotipos y desigualdades, que lo único que traen, es un retroceso a la sociedad.

A lo largo de mi vida, he trabajado en un «mundo de hombres», donde ver a una mujer, resultaba ser «inusual». Para demostrar que era capaz de hacerlo igual, me he visto obligada ha trabajar el doble (cobrando menos).

¿Porqué tenía que demostrarlo?, y aún mejor, ¿el qué?.

Me he encontrado con compañeros que de no tener el apoyo moral que me brindaron, tal vez hubiese tirado la toalla. Porque la «mujer», se encuentra: cansada, agotada… mentalmente hablando.

Y tal como un «virus pandémico», te puedes sentir cuando dices que eres víctima de violencia, a la que se la denomina: persona débil.

Contradicción…

¿Cómo explicarlo?.

A veces, el amor se muestra como una verdadera contradicción. He sido consciente desde el principio hasta el final,de que he amado a un personaje grotesco, por definirlo de alguna manera. He perdonado lo imperdonable, porque le amaba, y además, me daba pena como persona y como padre de mis hijos, que era.

Hasta que un buen día sucedió lo que tenía que suceder, un BASTA como respuesta, me fue suficiente para irme a comisaría, poniendo los puntos sobre las ies y aún mejor, un PUNTO FINAL, a éste pandémico capítulo de mi vida.

Y la vida continúa, pero de vez en cuando, te escupen a la cara comentarios machistas. Nunca imaginé que me lo harían otras personas, y no él.

Contradicción…

En el año 2017 hubo un «antes» y un «después» en EEUU. Las mujeres se sintieron ofendidas por las polémicas declaraciones del Presidente Donald Trump, como es tan habitual en él. La respuesta fue contundente. El 21 de Enero, acudió a Washington, la denominada «Marcha de las Mujeres». Fue un grito al cielo, defendiendo los derechos de las mujeres, con pancartas «No puedo guardar silencio».

Éste año el 21 de Enero, volvieron con pancartas donde se podía leer «Nunca subestimes la capacidad de una mujer para cambiar el mundo».

Son muchas las caras conocidas del mundo del periodismo, cine, literatura, del arte, de la música, en definitiva, de la cultura en general, que muestran su apoyo al movimiento, al igual, que está ocurriendo en España y en el resto del mundo.

El cambio en la sociedad es prioritario, comenzando por el sistema. El primer paso, debe ser dado por los gobiernos. Es una deuda pendiente con la historia, que deben lograr entre todos.

Éste 8 de Marzo se cubrirán las principales calles del Planeta, de esperanza, libertad y un sueño:

«Igualdad salarial y laboral».

Pero la base fundamental de ése sueño será «RESPETO».

Les deseo un Feliz 8M a todos.

Anabel R.C.

El 21 de Enero de 2017 en la ciudad de Washington, la cantautora Milck, cantó el tema «Quiet». Desde entonces, se ha convertido en el himno de las mujeres.

Prima/vera

Prosa de invierno,

Rima de viento,

Incluso lloviendo, curas inviernos.

Melodía de amores,

Abrazo de flores,

Vas, vistiendo colores.

Eterna brisa,

Regalando sonrisa,

Aplastando al dolor, apreciando al amor.

Anabel R.C.

El machismo es el sistema, tío

Un abrazo fuerte, a los que respiran la vida y la defienden.

Anabel R.C.



Una huelga se justifica ante la injusticia y la desigualdad. Si las mujeres suman desigualdades e injusticias, deberían protagonizar una revolución.

Hay una convocatoria de huelga femenina en el mundo para el próximo 8 de marzo. Es más que justa. Lleva siglos esperando. Parece fácil decirlo, pero hay que decirlo. En primer lugar, la mujer sufre una guerra. ¿Exagerado? En los últimos tiempos se registran más de 60.000 feminicidios cada año en el mundo. Hay que sumar cientos de miles de mujeres heridas o que han sufrido ataques para causarles la muerte. Hay millones de mujeres maltratadas, esclavizadas y sometidas a trata sexual, para ser subastadas y vendidas por las mafias. Podría alegarse que también hay muchísimos hombres en esas circunstancias, y es verdad. Pero la diferencia es que las mujeres sufren, o están en constante peligro de sufrir, una violencia sistemática por el hecho de ser mujeres. Gran parte de los feminicidios son cometidos por aquellos en quienes depositaron su confianza y en los lugares donde debían sentirse más seguras: el propio hogar. La violencia contra la mujer, con diferente intensidad según las culturas y los países, es universal y transversal. La jerarquía machista domina todos los poderes, salvo casos rarísimos. Hablar de matriarcados puede estar bien para alguna tertulia antropológica de bar, pero dejémoslo ahí. No nos engañemos a estas alturas. No es que estemos en un sistema machista. El machismo es el sistema.

Las grandes religiones, también con sus matices, ­desempeñan un papel nefasto y cómplice en la sumisión de la mujer. Por supuesto, las jerarquías eclesiásticas las excluyen. A pesar de llenar los templos, cumplir mejor que los hombres los preceptos y ser estrictamente controladas, no pueden ser sacerdotisas, salvo alguna excepción en iglesias reformistas que aquí seguimos llamando “protestantes”. Al contrario, las mujeres sirven a los clérigos y con no poca frecuencia son explotadas por ellos en todos los sentidos. Por si esto escandalizase a alguien, conviene añadir algo más. Las grandes iglesias, y por supuesto la que más nos atañe, la católica, pues todavía estamos en un Estado semiconfesional, deberían pedir público perdón por el maltrato secular a las mujeres y la persecución a que han sido sometidas las que intentaron llevar una vida libre e independiente, o tomaron la iniciativa en expresar el deseo sexual o, peor todavía para ellas, que ese deseo no se correspondiese con el patrón heterosexual. En un pasado no tan remoto, cuando estaba vigente el Santo Oficio, miles de esas mujeres fueron torturadas y quemadas como “hechiceras”.

La mujer sufre una guerra. ¿Exagerado? En los últimos tiempos se registran más de 60.000 feminicidios cada año en el mundo.

No vamos a remitirnos a épocas en que los sabios y filósofos machos debatían con una profundidad abismal si las mujeres eran portadoras o no de almas, pero conviene recordar que no hace mucho más de cinco décadas, en nuestro país, las mujeres tenían que pedir permiso a sus machos para abrir una cuenta corriente, obtener un pasaporte o un carné de conducir. Lo recuerdo porque en muchas partes del mundo esto sigue ocurriendo, y porque las mujeres que aquí han sufrido humillación y sumisión merecen al menos escupir en la tierra.Ya no se discute, según tengo entendido, si las mujeres tienen o no alma. Pero algunos sabios de hoy, en una especie de “histerismo masculino”, se escandalizan por el movimiento feminista de denuncia de los abusos que declaran haber sufrido en el mundo artístico por parte de machos con poder para decidir o no si tendrían una oportunidad de trabajo. La primera obligación, de hombres y mujeres, es denunciar ese sistema autoritario, allí donde se produzca. Si se tratase de una violencia terrorista, nadie osaría decir a la víctima: “Bueno, calma, hay que medir las palabras”. Pero ¿y lo que sufren estas mujeres no es terrorismo?

Una huelga se justifica ante la injusticia y la desigualdad. Si las mujeres suman las desigualdades e injusticias, son la mayoría humana que debería protagonizar una revolución con solo levantar al cielo las estadísticas. Menos salario a igual trabajo, más empleo precario dentro de lo precario, doble explotación en la fábrica y en la casa, pensiones más bajas, cuidadoras gratuitas de personas ancianas, enfermas o discapacitadas. Con el dinero que las mujeres ahorran al Estado se podría financiar el paraíso terrenal. Pero no se preocupen. Lo que está previsto es incrementar exponencialmente el presupuesto militar.


Manuel Rivas

El País Semanal

25 FEB 2018

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